Página en Blanco:



Bueno, quería compartir con vosotros un tema que me resulta bastante interesante porque es el día a día de un escritor, prácticamente. Tenemos ideas casi a diario, una nube de inspiración que colma nuestra mente de maravillosos personajes que compartir, vidas que disfrutar mientras escribes pero, siempre va a haber momentos en los que esa inspiración se desvanezca y te haga sentir desconectado, como si no tuvieras nada que aportar durante mucho tiempo aunque no sea del todo verdad. Os traigo la peor pesadilla de un escritor: una página en blanco. 

Parece que el cursor te mire, te observe, esperando nuevas palabras sobre el papel, es como si tuviera vida propia, como si tuviera ansias por nuevas historias y personajes diferentes que cabalguen sobre cada línea, ansioso, expectante... pero no sale nada, estás bloqueado, quizá sin ideas, quieres mejorar tu última historia, hacerla épica, que tenga sentido y todo encaje, que empiece a ser una de tus favoritas sin duda, aunque de lo que quieres a la realidad, se va un poco. Terminas ante una página en blanco un día tras otro, casi agobiada porque no fluyen las palabras como habías imaginado, te habías hecho un horario para conseguir ser productiva pero, te has dado cuenta de que no se trata de establecer horas para escribir, sino de hacerlo cuando realmente te apetezca y lo necesites, es la única forma en la que serás productiva y te motivarás.

Siempre necesitamos evitar esa página en blanco, tememos ese pequeño instante en que pensamos que la inspiración no va a volver a nosotros, que nos va a embaucar incómodamente pero quizá, no prestamos atención a esos momentos que nos pide nuestra mente para desconectar, por ello, notamos una especie de bloqueo, no es del todo bueno exprimirla a ideas a todas horas, llegará el día en el que te agobies demasiado. Una buena historia necesita tiempo, dedicación, unos toques de cariño, pasión, inventiva, imaginación... un cúmulo de ingredientes que deben confluir en el instante en el que escribimos. Nos concentramos en el qué y no en el cómo solucionarlo, tal y como dice mi madre, la parte negativa nos nubla el juicio alargando ese momento de poca o casi nula inspiración. Quizá sirve rodearnos de naturaleza, algo de música y escribir en una hoja de papel algunas ideas al azar, cada día cuenta para recuperar la inspiración por muy frustrante que parezca.

Lo peor es cuando la página en blanco nos ha observado tan fijamente que no podemos evitar escribir lo primero que se nos ocurra y, al cabo de unos segundos, lo borramos y así durante unos minutos que parecen interminables. Seguimos sin darnos cuenta. Un paseo nos puede venir bien, puede despejar nuestra mente para abrir paso a nuevas ideas, algunas que no habías tenido antes, podemos leer casi todo el día para tener palabras que podamos unir en nuestra cabeza, cadenas que pueden crear una nueva historia en ese momento de bloqueo. Necesitamos escribir como respirar, así que, va muy bien contar nuestro día a día o problemas que nos rondan en un diario personal o una hoja para expresar nuestros sentimientos en ese momento y, cuando nos damos cuenta... ¡ya está! ¡Solucionado!

El cursor no tiene por qué temernos, necesitamos algo de tiempo para nosotros, no deberíamos montar una escena como a veces ocurre. Ser constante en nuestras ideas y palabras es importante, poder ser capaz de desarrollar nuestro léxico en cualquier circunstancia, escribo cada día y me ha servido mucho para desarrollar historias, reflexiones y personajes con mayor fluidez, e incluso, de forma improvisada. Mantener la mente activa ayuda muchísimo y ser cómplice de esa página en blanco termina siendo apasionante. ¡Empecemos a verlo de forma diferente en nuestro día a día como escritores!

¿También teméis la página en blanco? ¿Alguna solución que tengáis para compartir?


Espero que os haya gustado esta reflexión para combatir el miedo a las páginas en blanco y a la falta de inspiración. Un beso y un abrazo, lectores.


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Comentarios

  1. Hacer cualquier cosa "a pedido", incluida la escritura, es un esfuerzo arriesgado.

    El Gran Houdini practicó el arte de escapar una vez más, a pedido.

    Cuando estaba informando a un determinado abogado en el Departamento de Contratos, fui a una de las reuniones de su personal. Degeneró en una sesión de queja. Siempre encontré una razón para perderme sus reuniones de personal hasta que un día me llamó a su oficina. Me dijo que me perdí doce reuniones de personal seguidas. "¿Realmente?" I. dicho Afirmó que diciéndome que trece no era mi número de la suerte. Hice doce en la demanda, pero la decimotercera habría sido una demasiados

    Estuve casado tres veces. No sé cómo encaja esto, pero pensé que lo lanzaría para ver si estás leyendo esto.

    El cursor puede estar ocupado, sus pantallas completas, y sus obras en la demanda!



    Doing anything "on demand," including writing, is a risky endeavor.

    The Great Houdini practiced the art of escape one time too many, on demand.

    When I was reporting to a certain lawyer in the Contracts Department, I went to one of his staff meetings. It degenerated into a gripe session. I always found a reason for missing his staff meetings until one day he called me into his office. He told me that I missed twelve staff meetings in a row. "Really?" said I. He affirmed it by telling me that thirteen was not my lucky number. I did twelve on demand but the thirteenth would have been one too many

    I was married three times. I don't know how that fits here but I thought I would throw it in to see if you are reading this.

    May your cursor be busy, your screens full, and your works in demand!

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