Hipocondría:



Te acecha en cada molestia que tengas y en cada momento de debilidad, incluso en un instante en el que estás tan a gusto que tú misma te sorprendes, sacándote todos tus miedos de cuajo y haciéndotelos ver a la vez, justo ante tus ojos, sin poder abrir la boca para rechistar o tan siquiera para emitir un sollozo. Te exprime el cerebro de dentro hacia fuera, te habla de cosas que quizá ni hayas pensado o ni tengas en tu cuerpo y que, lo más seguro es que sean irreales, una ilusión plasmada en ti por tu propia mente. Por supuesto, quieres escucharla por miedo y porque siempre está el famoso "¿y si...?". A veces nos lo creemos tanto que pensamos que nos hemos vuelto locos, nuestra respiración se entrecorta e intentamos por todos los medios posibles mantener la calma y volver a respirar con normalidad. No es fácil contraatacar ante tanta neblina y confusión ante ti, te mantiene cautiva con tu mente todavía rezagada y débil, con una mirada perdida y con los ojos apretados intentando no escucharla en tu interior como una paria creada por ti misma.

En general, es un auténtico torbellino de emociones que nos absorbe y nos mantiene presos a través de palabras que, en ese momento, tienen todo el sentido del mundo, de hecho , te conviertes en una egoísta y una acaparadora porque cada enfermedad que ves, oyes o te cuentan, estate segura que la tienes; incluso, y creo que una de las peores cosas, desconfías de cualquier médico que te diga que estás perfectamente y que tan solo has tenido un ataque de ansiedad. Además, te sorprendes de la mejora que sientes después de haberte tomado la pastilla que te han recetado para que te calmes, mientras otros te miran sorprendidos pensando en cómo pueden pasarte esas ideas por tu cabeza teniendo tan solo veinticuatro años.

Te haces adicta a la negatividad, a pensar lo peor en cada momento, de hecho, ni siquiera pueden o te dejas tomar la tensión normalmente porque te asustas y tu corazón empieza a palpitar cada vez más rápido debido al estado de pánico que tú misma te provocas. Es un círculo vicioso del que es difícil escapar, te mantiene entre sus garras de incomprensión y dudas, de una ilusión que piensas que va a volverse realidad y te mantiene obsesionada las veinticuatro horas del día, intentando mantenerla alejada pero atrapándote cada vez más sin que te des cuenta, arrastrándote hacia sí. En esos momentos, das poder a tu mente para que siga con ello cada vez que te sientas cualquier cosa por pequeña que sea, aunque el médico te haya dicho que tienes una simple herida o una jaqueca sin importancia, siempre pensarás que es un tumor o un cáncer de piel. Lo mismo soy un poco exagerada pero en muchas ocasiones se piensa y no es nada agradable...

Te atormenta, te persigue allá donde vas y, por mucho que te alejes, siempre vuelve a por ti, es como si estuvieses condenada. Crees que vas a morir cada vez que ocurre algo bueno en tu vida y, en vez de alegrarte, te crea desconfianza como todo tu alrededor y las personas medianamente cercanas o conocidos. Esto empieza a ser tu día a día, te empieza a parecer normal y natural pensar de esta manera porque te has acostumbrado a ello, lo has hecho parte de ti y de tus peores cualidades como persona, lo has incluido a las cosas negativas que te conforman como si fuera una realidad, como si le hubieses dado vida y, realmente lo has hecho aunque no lo creas porque absorbe todo el control que podrías tener sobre ella y lo hace desaparecer en la nada.

Te empiezas a obsesionar cada vez más y te vuelves tan paranoica que ni siquiera te reconoces. Cada día controlas tus pulsaciones y estás pendiente de cada recóndita parte de tu cuerpo en busca de cualquier cosa extraña que pueda aflorar, sabes que no deberías porque te sientes bien pero no puedes parar de hacerlo porque crees que morirás de un momento a otro. Todo lo que te rodea es una señal de que un día no podrás mantenerte en pie, así como esa paranoia que se ha forjado en tu mente con tanta fuerza y que hace que nunca la olvides, permanece en cada idea, en cada obstáculo, en cada virtud y pensamiento, preguntándote siempre a la mínima oportunidad: "¿y ahora qué me pasa?" junto con unos ojos desorbitados, hiperventilando y con mil cosas cruzando tu mente a toda velocidad.

Ante todo esto lucho cada día, es un obstáculo que me he creado yo misma y soy consciente de ello. La verdad es que después de lo que ocurrió hace un año y cuatro meses exactamente, no podía seguir adelante debido a las sensaciones extrañas que notaba cada día, a los terribles cambios que me volvían loca durante meses hasta que al final cesaron. Dejaron una huella en mi interior, me marcaron tan profundamente que creía que no podría escapar de ello, que volvería a respirar dificultosamente, que dejaría de abrir los ojos cualquier día que se terciara. Cada molestia ha sido una obsesión y lo digo literalmente, se pasa bastante mal aunque intento sobrellevarlo como puedo día a día, controlando mis impulsos negativos y tratando de no alarmarme en cada poca cosa que tengo porque puede darme un ataque de pánico bastante fuerte y prefiero permanecer tranquila que descontrolarme. Recuerdo que de pequeña tan solo tenía miedo a la muerte, era fuerte y nunca me había preocupado mi salud porque siempre estaba bien y me sentía fuerte, creo que una parte de mí añora aquellos momentos de salud absoluta y de tranquilidad...

Es algo que te absorbe de tal manera que crees que pierdes la razón, que te estás volviendo majara y, acto seguido, eres capaz de llamar a una ambulancia por un simple sarpullido. Siempre debe haber alguien que me calme pero tengo la esperanza de ser capaz de hacerlo por mí misma, de volver al principio y sentirme bien otra vez, intento que sea así por todos los poros de mi piel. Desearía que esa sombra que recae sobre mí en cada pesacito de mi ser se desvaneciera, que dejara de apartarme de la verdad y me estancara en la ilusión misma creada por mi propia mente. Jamás me consideré una persona paranoica u obsesiva, pero la hipocondría constante me ha mostrado una parte de mí que no conocía, una parte que espero dejar atrás.

Si a alguien le pasa o le ha pasado y quiere comentar, ¡os leo, por supuesto!



Espero que os haya gustado esta reflexión, lectores. Un beso y un abrazo.

Comentarios

  1. ¡Hola! Uffff, he pasado angustia, jejeje. Mi hermana hasta hace 5 o 6 años era muy hipocondríaca y es terrible, lo pasaba fatal con cualquier cosa, si se ponía enferma de cualquier tontería siempre se imaginaba que tenía algo gravísimo, jejeje. Menos mal que ha mejorado porque lo peor es qu ees contagioso, al final todos nos imaginábamos lo mismo, la suerte es que se pone enferma poco y no ocurría muy a menudo.
    Me ha gustado mcuho el post.
    Besos y feliz martes.

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    Respuestas
    1. ¡Holis! La verdad es que sí se pasa mal, te empiezas a obsesionar por cualquier cosa y es un círculo vicioso que eres incapaz de parar hasta que decides que es mejor controlarlo que seguir de esa manera.

      Gracias por tu comentario. Besillos.

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