Todos Somos Personas:



Sí, opino que todos somos personas y nadie debe ser reconocido como alguien diferente por tener un problema físico o mental, es algo que siempre he pensado. A veces, nos topamos con situaciones en las que escuchamos cómo se ríen de alguien que tiene síndrome de down, encima con toda la picardía porque, lo mismo, esa persona no sabe cómo defenderse, dado que, hace las cosas con tanta bondad que lo malo no forma parte de su vocabulario original. No entiendo cómo se puede insultar a alguien por tener este tipo de discapacidad, aunque tampoco entiendo el por qué las personas se tienen que menospreciar constantemente unas a otras por el color de la piel, la forma de hablar o las diferentes opiniones que pueda tener.

En mi opinión, no se debería calificar a una persona de diferente por su físico, ni siquiera por su mentalidad, debería actuar conforme es en sociedad sin que nadie interfiriera en su persona y viera como necesidad meterse con él/ella. Cuando veo que se meten con estas personas, no puedo quedarme impasible porque, he tenido el placer de estar en contacto con algunas de ellas y sentirme la persona más querida del mundo, con tan solo muestras de afecto como es un beso en la mejilla o una mirada de complicidad, llena mucho más que estar observando al típico bandarra poner una señal de tráfico encima de un coche porque le parece gracioso cuando a mí me parece una falta de civismo de lo más estúpida y absurda.

Siempre marcamos las diferencias porque pensamos que nosotros somos mejores que ellos, porque creemos que con esa altanería hacemos sentir más al otro, pensamos que así nos comparamos más con la normalidad y formamos parte de ella porque los demás también actúan de la misma forma, pero no es así, realmente le minamos tanto la moral al otro que ni siquiera nos damos cuenta. A mí no me gusta hacer éste tipo de cosas, ya que, he podido saborear la dulce tortura de los que les gusta putear y sentirse superiores a los demás, así que, éstas actitudes las he podido ver y el sentimiento de tristeza de la otra persona lo puedo comprender totalmente, no es agradable que te traten como un monstruo siempre que a los demás les apetece. 

Todos somos personas, alguienes que surcan los rincones más recónditos del planeta, si cabe, pero todos somos en conjunto, cada uno con sus cosas, su carácter, sus personalidades, mentalidad, físico y defectos, todos formamos parte de algo y a nadie se le puede tachar de diferente cuando tiene problemas o alguna discapacidad, como he dicho anteriormente. Da igual que una persona vaya en silla de ruedas o si tiene fobia a salir a la calle, ella sigue siendo ella con sus dificultades pero con la esperanza de que la trates como a cualquier otra porque así deberíamos sentirnos todos cuando hablamos entre nosotros, como personas y sin identificativos de ningún tipo. Todos queremos sentirnos normales, cuando no lo conseguimos nos frustramos, queremos que los demás piensen bien de nosotros, quedar bien y sonreír falsamente a aquellos que quizá, hablen mal a nuestras espaldas, pero nada de eso debería afectarnos, deberíamos ser quiénes somos en cada momento, dejando de lado lo que piensen los demás.

Otra cosa que no termino de entender, es que, cuando estás con un grupo de gente y ves a alguien que está apartado, va en silla de ruedas o tiene algún tipo de discapacidad física o mental, eres la única persona que se da cuenta de que está aislado/a e intentas que forme parte de la conversación que estás manteniendo con los demás. Esa persona, por supuesto, está encantada de que la animes a formar parte del grupo, de la conversación tan animosa que estás manteniendo con otros, pero éstos son personas que no aceptan a alguien con éste tipo de "dificultades" (sin ánimo de ofender a nadie, por favor) y terminan echándoos a ambos de ese grupo social en el que intentabas introducir a una maravillosa persona y alguien que podría compartir muchas experiencias, opiniones y demás cosas con los demás, seguro que podrían incluso intercambiar ideas parecidas. Pues prefieren evadir ésto, prefieren el rechazo al abrazo de alguien nuevo que puede aportar otras cosas, quieren ser personas pero no se comportan como tal y prefieren mirar de reojo y dejar de lado a alguien que verdaderamente no se lo merece antes que hacerle formar parte de la agradable conversación que teníais antes de darnos cuenta de lo que ocurría a nuestros alrededor.

Miramos primero hacia nuestros intereses que hacia la viejecita de ochenta años que le cuesta caminar al otro lado de la calle y que necesita una ayuda para cruzar por el paso de cebra que hay justo delante de ella. Éstas personas, al ser mayores, ya tienen cierto peligro de caer al suelo, tropezarse, debido a la falta de vista, de movilidad... pues nada, se prefiere seguir con los cascos puestos, con el móvil en la mano whatsappeando a dios sabe quién y permanecer siempre entretenido que atender y ayudar a otras personas. Pero si, en pocas palabras, no somos nadie. Somos seres humanos con fecha de caducidad que van por la vida intentando buscar su camino, que enferman de un momento a otro y mueren, pasan al otro lado con el trabajo hecho o no, somos carne que poco a poco va envejeciendo en los mejores casos y, en otros, hay personas que se van con tan solo veinte años. Así que, para mí no somos prácticamente tan importantes como nos creemos ser, dado que, cuando estás bien y sano todo es muy bonito, pero cuando tienes algún tipo de patología o enfermedad, ya empiezas a asustarte y a apreciar verdaderamente tu vida, esa es con la hipocresía que vamos jugando todos los días sin darnos cuenta.

Creo que siempre hay que votar por la igualdad, por ser únicos, por dejar huella y entender a otros que, quizá han pasado por muchas dificultades, han soportado mucho dolor o que, tras haber pasado por unos momentos intensos en su pasado, se sienten con la necesidad de conectar con alguien, de sentir que son importantes para otras personas y que tan solo quieren que los trates como a otro más. Cada uno que haga lo que quiera, por supuesto, pero que no nos impidan otros intentar conectar con personas que verdaderamente se lo merecen, que necesitan que les apoyes o que en un futuro, está claro que, en cualquier momento serán los primeros en creer en ti. Somos ellos y ellos nosotros, así que, las diferencias las hacemos nosotros, podríamos compartir mucho más que miradas, mucho más que sonrisas y terminaríamos siendo un puzzle perfecto que encaja en una sociedad que solo está pensando en dinero y hacer que las personas piensen menos y produzcan más. Hay que comprenderse como personas, no como completos extraños que se han confundido de planeta y se traten como gallos de combate.


Espero que os guste la entrada, lectores. Ha sido algo muy significativo para mí compartir ésto y tenía muchas ganas. Un beso a todos.


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