Sombras:



Las sombras te siguen, quieren captar todo tu presente, dejar a todo tu ser en total penumbra, intentar que nunca las olvides porque son parte de tu pasado y es mejor que sigas sufriendo que sigas adelante. Quieres respirar pero te atrapa, intenta hacerte sentir culpable por cosas que ahora no tiene ningún sentido pensar, por cosas que quizá debiste olvidar hace tiempo y no es sano recordar y hacerlas tan presentes cada día.

Somos una constante representación de nuestros errores cometidos, nuestras palabras tienen un significado potente y dichas a viva voz hacen todavía más efecto, mientras las sombras de nuestro pasado permanecen en nosotros mismos, inquietándonos, haciéndonos saber que siempre van a estar ahí para recordarnos lo mal que lo hicimos o si pudimos cambiar las cosas, estarán presentes para sentenciar cada momento en el que te sientes desesperado. Nos cortan la respiración para hacernos vivir otra vez lo mismo que vivimos, mostrándonos en qué fallamos, quizá para autoflagelarnos a nosotros mismos y terminar por sentirnos culpables, algo que el hemisferio izquierdo ansía que ocurra.

Nuestros pensamientos más negativos son acompañados de esas sombras que oscurecen nuestras vidas, que dan forma a ese temor interior que tenemos hacia las cosas que nos preocupan, se alimenta de nuestras carencias, de nuestros miedos y se alegra cada vez que nos caemos de bruces porque eso significa que podrá volver a jugar con nosotros cuando estemos en pie de nuevo. Luchamos contra ello con todas nuestras fuerzas, dejando de pensar en esos momentos difíciles que hemos tenido que soportar aunque siempre vuelvan a nuestra mente de una manera fugaz e increíblemente insistente, para que no dejemos de pensar en ello y pueda alimentarse de algo más que de las palabras.

Somos controlados por ello, nos dejamos llevar y finalmente, perdemos incluso el juicio. No podemos soportar el hecho de que esas sombras que culminan cada día con un pensamiento de agonía o un recuerdo adornado de puro remordimiento nos fastidien ese hermoso día soleado en el que pensabas salir a disfrutar del momento, siempre surge alguna excusa que no te deja hacerlo y terminas en casa encerrado, peor que como estabas antes de permitir que esas sombras entren dentro de ti. No es nada personal pero empiezan a ser un incordio en el momento en que estás en tu momento, hablando con la persona que quieres sobre un futuro interesante o planeando algún viaje y hay algo que te dice: "No tienes dinero, no puedes hacerlo". Gracias a ello, terminas el día frustrado en vez de soñar en aquello que has planeado, al menos eso, que es gratis.

Sobreviven a cualquier obstáculo, permanecen dentro de uno mismo y, si no es así, van al ser querido más próximo que tienen cerca y se unen a su mochila aumentando su culpabilidad, intranquilidad y provocándoles una fatídica carga. No pueden quedar atrás porque no quieren ser olvidados, prefieren permanecer y dejar huella que ser ignorados como muchos otros lo han sido, siendo sustituidos por pensamientos positivos o, tan si quiera, por momentos en los que se ha olvidado a esas sombras del pasado. No tenemos que cargar con ellas, sino soltarlas, dejar que fluyan y procurar que no vuelvan a nosotros como un "boomerang", sería demasiado molesto, ¿verdad?

Caminan a nuestro alrededor esperando respuesta, provocando una reacción en nuestro cuerpo, dejando que nuestra mente interfiera en ese momento. Nos deja bloqueados, sin total control, perdidos en un trauma pasado y sin poder reaccionar, con ese estado de pánico que nos embauca y esa sensación de pérdida constante de aquello que más anhelamos, abriendo paso a sentimientos que hacía tiempo no pasaban por tu mente, dejando tu subconsciente atosigado con tanta experiencia agónica. Su aliento está en nuestra nuca, cortándonos la respiración, haciendo que tropecemos de nuevo y dejándonos caer como verdaderos traidores en vez de ayudarnos a levantarnos como buenos aliados. Dejan que nos minemos la moral constantemente sin ningún tipo de remordimiento y se alimentan de nuestras heridas, es hora de dejarlos atrás y empezar a crear unos nuevos recuerdos.


Espero que os haya gustado esta inspiradora entrada. Un beso a todos. 

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