Estupidez Humana:



Bueno, en la entrada de hoy os contaré lo que ocurrió la noche de año nuevo, no es por necesidad explicar la estupidez humana hasta dónde es capaz de llegar, pero de haberla, la hay.

Si hay algo que no soporto, es la mala educación y la que tuvo el conductor del autobús esa noche se llevó la palma. Iba con mi novio corriendo para coger ese mismo, así que, íbamos cogidos de la mano y nos paramos justo en frente de él para que no saliera porque lo perdíamos, pero oye, no éramos los únicos. Al subir, no teníamos suelto y pagué con un billete de veinte euros, me servía para el día siguiente tener moneditas y tal, así que, ¿por qué no darle un billete? Entiendo que a un conductor de autobús le siente mal que le paguen con un billete de esa magnitud (que si hubiera sido de cincuenta, creo que le da un algo) porque es muy poco probable que tenga cambio, pero si tiene y he subido a su autobús es su trabajo acercar a los pasajeros a su destino, pues su obligación es devolverme. En vez de eso, se dedicó a quejarse, a refunfuñar y a darme unas ganas de pegarle una patada en la cara que es un gusto, oye. Al final me cambió y llegamos al sitio que queríamos ir pero joder, un poco más, cojo y me voy a otro que me trate con más educación y respeto.

Otra cosa que entiendo es que un conductor esté cansado de atender a gente todo el día y, mucho más de conducir sin parar, hasta ahí llego. Pero no quita que sea una persona educada y más cuando sí tenía cambio (sacó todos los billetes que tenía, así que, pude comprobarlo). También reconozco que ponernos delante del autobús fue arriesgado y obligamos al hombre a frenar justo cuando iba a acelerar para irse, pero lo siento, no debería habernos hablado así. Nos da los billetes, pagamos y santas pascuas, se arriesga a que te vayas a otro. Lo que quiero decir con ésto es, que por mucho que te puteen y que estés hasta los cojones de soportar a gente, al menos, sé un poco educado que es normal que dos jóvenes que pierden el autobús vayan así de rápido y apurados porque necesitan llegar a un sitio. Las personas se pueden entender mutuamente, no estar diciendo: "Ponéis las manos delante y encima queréis pagar con un billete de veinte. ¡Si es que, joder!" Ésto era para decirle: "¿Ah sí? Pues te vas a la mierda, me voy a otro y que se gane el dinero, así voy más a gusto, lo mismo no es tan gilipollas".

En fin, que nos habíamos comprado unas napolitanas de chocolate de lo más ricas (mis antojos es que tienen que llevar chocolate, sino no soy feliz) y fue comerme una y se me quitaron las ganas de la angustia que me dio, aparte de haber visto a mi novio delante del autobús, ¡que menudo susto el mío! No soportaría el hecho de que le pasara algo y, mucho menos, que fuera atropellado por semejante individuo irrespetuoso y despreciable como ese. A personas como ésta, te dan ganas de tratarlas exactamente igual a ver si les gusta, a ver si luego se atreven a hacerle lo mismo a otros como si nada; así que, las napolitanas se quedaron como postre (para después de cenar). 

Lo mismo pensáis que es una exageración pero es mi opinión y me pareció mal que nos tratara de esa manera. Pero creo que también ayudaron las cadenas, la ropa, los pinchos, que somos jóvenes... a parte de que en pocas palabras, nos llamó desastres (no hacía falta decirlo en voz alta). Para su información, soy tremendamente organizada y, más aún, maniática con el orden y la organización, así que, muy desastre no soy. Bueno, ¿vosotros qué pensáis?


Espero que os haya gustado el pequeño apunte de hoy con el acontecimiento del otro día y que comentéis vuestras opiniones al respecto (si podéis y queréis). Un beso.

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