Fuerza Mayor:



¿Sabéis esa vocecilla interior que sale de nuestro interior y cuando vamos por mal camino, nos acerca al bueno o nos ayuda a elegir qué decisión tomar? Pues bien, hoy os voy a hablar de la mía, la cual, se vio en la necesidad de hablarme un 27 de octubre. Os cuento lo que pasó:

Estaba ante una difícil decisión, había entablado una relación de siete años con una persona controladora, machista y que poco pensaba en mí, a parte de haber pasado por una serie de acontecimientos que hicieron que estuviera más segura de la decisión que estaba a punto de tomar (esa persona no es la de la foto). Por otro lado, hacía unos ocho años que conocía al chico que veis conmigo en la misma, nos hemos comprendido, compartido muchas cosas, nos hemos ayudado mutuamente, confiado nuestros problemas y llegó el momento de decirnos lo que hacía tiempo debió de salir de nuestras bocas. Así que, como podréis comprobar, estaba ante una encrucijada bastante compleja, tenía muchas cosas que hacía tiempo que no me cuadraban con la relación tan duradera que mantenía con esa persona y los cambios ya no servían de nada porque ya no sentía nada por él, terminé por no sentir esa relación.

Después del breve resumen, iré al meollo del asunto. Ese 27 de octubre estaba tranquilamente hablando por whatsapp con mi actual ex (aún me resulta raro hasta decirlo) y empezó a hablarme de vivir juntos, tener hijos y ese tipo de temas de los que las parejas suelen hablar cuando llevan un considerable tiempo juntas. No os podéis imaginar la ansiedad que me dio, fue tal que me faltaba el aire, tuve que sentarme en el banco más próximo a mí aunque estuviese sucio o fuese incómodo, tan solo quería saber qué era lo que estaba ocurriendo en esos momentos dentro de mí, lo descubriría en unos segundos. Me pregunté a mí misma por qué me había puesto así, qué estaba pasando en mi interior que había apretado el botón de "pánico" o autodefensa, como queráis llamarlo, así que, una voz muy tranquila pero mostrando una sinceridad característica me dijo una verdad como una catedral:

- Eso no es lo que quieres - la escuché atentamente, dado que, solo aparece cuando debo tomar una difícil decisión y aquella, era una de ellas -.

La vibración del móvil interrumpió aquel momento, abrí los ojos y vi un whatsapp del chico que veis ahora en la foto de esta misma entrada. Le respondí tranquilamente y volví a cerrar los ojos para seguir concentrándome en lo que me estaba ocurriendo. Esa voz, volvió a mí rápidamente, como si tuviera que saber algo de forma urgente, así que, volví a escucharla.

- Eso es lo que quieres y lo sabes - vale, sabía lo que estaba ocurriendo. Desde que hablamos que no me lo quitaba de la cabeza y era algo que habíamos sentido siempre, así que no podía evitar sentir algo que me empujaba a él, como si fuera una cuerda que me estiraba hacia él o algo por el estilo -.

Esta fuerza interior o como queráis llamarla fue lo que me hizo decidir finalmente con quién quería estar realmente. Me puse a llorar descontroladamente en medio de la calle sin importarme un comino y decidí que, al día siguiente iría a verle porque era lo que necesitaba en aquel momento. Esa fuerza era mayor de lo que había imaginado, dado que, cada vez que me acercaba a donde él se encontraba me arrastraba todavía más, dejando atrás la decisión tomada, dejando atrás la relación que tenía con la persona que pensé que era correcta hacía muchos años atrás, un terrible error por mi parte, la verdad.

Por supuesto, aquel abrazo lo necesitaba y aquel beso fue para mí como dar de beber a un sediento. Sabía exactamente cómo era después de tanto tiempo y él de mí de la misma forma. Por primera vez, había hecho lo que sentía realmente y no lo que mi mente me forzaba para complacer a unos y a otros, doy las gracias a esa fuerza interior que todos tenemos dentro y nos ayuda a elegir la decisión que es la más correcta para nuestras vidas, en mi caso, la persona correcta. Fue como si me hubieran dado una bofetada en la cara y me hubiera dado cuenta del tiempo que había malgastado con una persona que no me quería y que tan solo había sido su posesión, su muñeca hinchable y alguien a quién poder exigir lo que le diera la gana. 

Os recomiendo que, cuando vayáis a tomar una decisión difícil cerréis los ojos y escuchéis atentamente a vuestro "yo interior" que siempre os guiará hacia lo que realmente necesitáis y os hace felices. Tampoco es necesario saber del tema, tan solo tienes que saber escucharte a ti mismo y encontrar la forma de salir del bache, saber qué es lo que quieres y lanzarte aunque no lo hayas hecho anteriormente. He de reconocer que jamás había hecho una cosa semejante, no había decidido por mí misma desde hacía mucho y resultó verdaderamente liberador, os aconsejo probarlo.

No creo que mi vida sea de lo más interesante, pero es algo que quería compartir desde que ocurrió todo ésto porque ha sido un cambio enorme en mi vida y tan solo quería quería mostrar mi regalo antes de que el año termine. No es que sea una persona que celebra estas cosas, pero es bueno expresarlo. 


Espero que os haya gustado la entrada y que os haya ayudado en algo (si es el caso) en base a mi experiencia. Un beso.

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