Sucesos:



Cuando llega el momento en el que te das cuenta de que tu estado actual no es el mismo que el anterior, es una sensación indescriptible cuando todo cambia repentinamente, cuando las cosas terminan estando en las manos de otro y tus decisiones han dejado de ser importantes, como anteriormente ha pasado. Nada es lo mismo y los procesos complicados, no se puede explicar el momento de pánico o ansiedad por el que pasas cuando todo termina en masacre, cuando ves que las crisis ansiosas te embaucan y no puedes respirar con normalidad.

Todo tu mundo se desmorona, esos precisos sucesos que no se olvidan y que forman parte de uno mismo aunque no quieras creerlo o aunque intentes que desaparezcan de tu interior. Eres fuerte y dices: "Tranquilos, estoy bien", pero dentro de ti hay un tumulto de emociones incontrolables que no dejan de ser las protagonistas de la congoja que estás sintiendo, llena de confusión e incesante desasosiego, intentando llevar a cabo las directrices que marca la sociedad, sin oportunidad de decidir si es eso lo que deseas o no, increíblemente perdida en un mar de nervios e irritación por lo que vendrá en el momento culminante.

Te haces a la idea de que las cosas han cambiado fugazmente, de que no hay remedio para aquello que otros han planteado y que, si te sientes así, es cosa tuya y ya se te pasará, de hecho, no es nada del otro mundo, otras personas también han pasado por lo mismo. Te dicen que lo olvides, que no ha sido nada, que podría haber sido peor, que se podrían haber torcido las cosas... ¿alguien piensa en que podrían haber cosas positivas? No, tu alrededor sigue siendo negativo y preocupado por sus propias metas y objetivos para ti, nada más importa que alcanzarlas cueste lo que cueste, aunque tu salud se vea afectada por ello.

Hay sucesos o momentos que pueden sobrellevarse, tomárselos con tranquilidad y aceptarlos al poco tiempo, hay otros que se ven mucho más lejos que ésto. Intervienen personas, lugares, información, palabras que no quieren decirse en ese preciso momento, nervios, nostalgia... Se complican sin tener esperanza en salir airoso del asunto, aunque sales después y te das cuenta de que estás peor de como empezaste, que la complejidad ha cogido cualquier pieza de tu puzzle formado por rectitud y obediencia y lo ha echado al abismo con una ráfaga incontrolable, haciéndote cambiar de opinión sobre muchas cosas. 

No sé si alguna vez cambiará este extraño sentimiento de congoja, pero aunque las cosas no se equilibren hay que seguir adelante con la cabeza bien alta y con la recuperación del cuerpo, los nervios no son buenos para nadie. Supongo que con el tiempo desaparecerá, e incluso, las experiencias terminarán formando parte de un pasado que, quizá, más adelante decida no recordar empezando de nuevo con una mira más interior, acompañada de personas que pueden cambiar mi vida y dejando que las cosas sigan su curso, tranquilamente y sin desesperación, ese momento será único y tengo fe en que así ocurra.

Hay momentos desesperantes en que hemos esperado que muchas cosas no hayan sucedido, en que pasen más rápido y dejen de afectarnos como lo han hecho durante todo este tiempo. Creemos que somos los únicos que necesitamos salir de nuestro estado y no sabemos cómo hacerlo, cómo salir a la superficie de aquello que nos preocupa, que nos ocasiona estados de desmotivación constante y pasando por una sucesión de altibajos que ni tú misma entiendes. 

Recrear estos sucesos no es lo que pretendo, escribirlo es el único modo que tengo para sentir que las cosas pasan, que el pasado sana y que el interior empieza a hablar para poder empezar una nueva etapa, dejando de lado el ego (como se puede, porque siempre aparece) y mirando a aquellos ojos que me observan desde el otro lado de la cama, esos que me comprenden y me acompañan en cada momento difícil, esa persona especial que sabe cómo me siento y por lo que he estado pasando desde que nos conocimos. Todos estos momentos forman parte de un pasado que hoy ha vuelto a mi mente, sin esperarlo, sin querer sentirlo profundamente y sin esperar que mantenerme cuerda sea el único objetivo que tengo en mente ahora mismo, entretenida y enfocada en aquello que deseo en estos momentos. Miro hacia adelante dejando atrás lo que me ha dolido, aunque espero que todo esto se desvanezca sin previo aviso, cuando buenamente lo prefiera y sin poner ningún tipo de traba para ello. Progresamos, ¿verdad? 


Espero que os haya gustado esta entrada tan personal, era una forma de expresar un pasado que, a veces, me abruma. Un beso y un abrazo, lectores.

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