Fechas:



Las fechas son importantes, porque pasa el tiempo y quizá, han avanzado las cosas o se han quedado en el mismo lugar, aunque siempre permaneciendo ese preciso momento, ese que cambió tu vida para siempre y parece que no pasa, parece que se mantiene estático, como si la burbuja que has creado alrededor se negara a que avanzaras, a que no recordaras aquella fecha sufrida, aquel preciso día en el que dejaste de sucumbir y poner punto y final a aquello que te desgarraba por dentro.

Algunos pensarán que las fechas son fugaces, que tan solo son días sueltos sin importancia, que todo pasa y deja de importar pero, a veces, marcan ciertas partes de tu vida en las que aprendes quién está a tu alrededor, quién te traiciona, quién sabe lo que sientes en realidad y quién no se niega a humillarte. Momentos que prefieres dejar atrás, al margen de cualquier presente que creas, lugares en los que preferirías no haber estado o personas que te gustaría no haber perdido pero que lo has hecho porque no tenías otra opción. Intentas pensar que son experiencias de las que se aprende, que debiste vivirlo para avanzar un poco más en la vida y darte cuenta de algunas cosas que posiblemente no tenías claras, pero es cierto que la realidad a afrontar fue más complicada de lo que realmente se puede decir o expresar con palabras, muchas otras personas puede que hayan experimentado algo así pero me niego a pensar que es una fecha pasajera y que nada ha ocurrido.

No hay que ignorar un suceso por el hecho de que no nos interesa, hay que aceptar esa dura realidad y aceptarlo, como cualquier otro lo haría, aunque termine formando parte de ti y termines sintiéndote responsable de aquellas actuaciones que has venido haciendo para tener esa dura consecuencia. Adicta a intentar no recordar, a intentar encontrarme mejor, e incluso, comer más sano, prosperar y avanzar en cuanto a otros aspectos espirituales que quizá los demás pasan por alto pero que son importantes para superar las cosas y que realmente ayudan a sanar. Sabes que no eres el ombligo del mundo, por supuesto, pero nadie te puede decir que pases de ese suceso, de esa fecha llena de pánico y ansias, llena de lágrimas y desesperación, no se me puede intentar influir para que olvide la fecha, que deje pasar los momentos difíciles como si no pasara nada.

Puedes aguantar, intentar hablar normalmente, dejar pasar el tiempo, pero no puedes. Deseas gritar desesperadamente, quieres dejar de sentirte así y, te das cuenta de que será un pedacito más de tu corazón, algo que ha sucedido y no podrás cambiar por mucho que te empeñes. Es curioso que cuánto más intentes prosperar, más provocan que te hundas y más ganas tengas de salir huyendo para no volver a recordar nada de lo que ha sucedido aunque sea mejor ser consecuente y afrontarlo. Poco a poco se asimila, conforme pasan los días, los meses, los años... pero siempre permanecerá ese sentimiento y esa emoción cada vez que lo recuerdas por mucho que intentes evitarlo o evadirlo, nada cambiará ese hecho por mucho que lo intentes. 

Te dejas llevar por la tormenta, por la lluvia que roza tus mejillas terriblemente y termina congelándote la cara, dejas que pase por cada parte de tu cuerpo helándote y dejándote desolado en un mar de pensamientos, encontrándote con tu enemigo interior, el que te recuerda aquello que no debiste haber hecho en esa fecha concreta, lo que no debiste haber permitido que sucediera y no debiste acceder, aunque estas palabras son en balde, porque por mucho que quieras cambiarlo, forma parte de un pasado tan roto y vacío como el de ayer, el de antes de ayer y el de hace un año, así que, no hace falta esforzarse demasiado, ¿verdad?


Espero que os guste la entrada. Un beso y un abrazo.

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